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MISCEL·LÀNIA



Se despide un genio...- Gabriel García Márquez Carta que el gran escriptor i premi Nobel dirigeix als seus amics quan li ha sigut diagnosticada una malaltia incurable.
La pena de mort La Conferencia Episcopal Toscana reflexiona sobre aquesta injustícia.
Pregària per les vocacions Oració composta per Joan Pau II per la Jornada Mundial d'Oració per les Vocacions, del 6 de maig del 2001.
Joan Pau II:
Novo Millennio Ineunte.
Última carta apostòlica que el Papa Joan Pau II ens ha escrit després de l´any jubilar. Val la pena que la guardeu al disc dur i que en llegiu una mica cada dia. 

 
 
 
 
 
 
 

Se despide un genio...
- Gabriel García Márquez
(Octubre 2000)

Gabriel García Márquez se ha retirado de la vida pública por razones de salud: cáncer linfático. Ha enviado una carta de despedida a sus amigos, y gracias al Internet está siendo difundida. 

"Si por un instante Dios se olvidara de que soy una marioneta de trapo y me regalara un trozo de vida, posiblemente no diría todo lo que pienso, pero en definitiva pensaría todo lo que digo. Daría valor a las cosas, no por lo que valen, sino por lo que significan. 

Dormiría poco, soñaría más, entiendo que por cada minuto que cerramos los ojos, perdemos sesenta segundos de luz. Andaría cuando los demás se detienen, despertaría cuando los demás duermen. Escucharía cuando los demás hablan, y cómo disfrutaría de un buen helado de chocolate. 

Si Dios me obsequiara un trozo de vida, vestiría sencillo, me tiraría de bruces al sol, dejando descubierto, no solamente mi cuerpo sino mi alma. Dios mío, si yo tuviera un corazón, escribiría mi odio sobre el hielo, y esperaría a que saliera el sol. Pintaría con un sueño de Van Gogh sobre las estrellas un poema de Benedetti, y una canción de Serrat sería la serenata que le ofrecería a la luna. Regaría con mis lágrimas las rosas, para sentir el dolor de sus espinas, y el encarnado beso de sus pétalos. 

Dios mío, si yo tuviera un trozo de vida... No dejaría pasar un solo día sin decirle a la gente que quiero, que la quiero. Convencería a cada mujer u hombre de que son mis favoritos y viviría enamorado del amor. A los hombres les probaría cuan equivocados están al pensar que dejan de enamorarse cuando envejecen, sin saber que envejecen cuando dejan de enamorarse. A un niño le daría alas, pero le dejaría que él solo aprendiese a volar. A los viejos les enseñaría que la muerte no llega con la vejez sino con el olvido. Tantas cosas he aprendido de ustedes... 

He aprendido que todo el mundo quiere vivir en la cima de la montaña, sin saber que la verdadera felicidad está en la forma de subir la escarpada. He aprendido que cuando un recién nacido aprieta con su pequeño puño, por vez primera, el dedo de su padre, lo tiene atrapado siempre. He aprendido que un hombre sólo tiene derecho a mirar a otro hacia abajo cuando ha de ayudarle a levantarse. Son tantas cosas las que he podido aprender de ustedes... pero realmente de mucho no habrán de servir, porque cuando me guarden dentro de esa maleta, infelizmente me estaré muriendo. 
 
 

LA PENA DE MORT
(Novembre 2000)

FLORENCIA, 24 nov (ZENIT.org).- Los obispos de la Conferencia Episcopal Toscana acaban de publicar un auténtico decálogo contra la pena de muerte, en el que consideran «inaceptables tanto en el plano moral como en el jurídico todas las razones que han mantenido la pena de muerte y que todavía en muchos países de la tierra son adoptadas para justificarla». 

El 30 de noviembre de 1786, el Gran Ducado de Toscana fue el primer estado del mundo que abolió la pena de muerte. Dos siglos después, los presidentes del Consejo y Junta de la región han decidido transformar el aniversario en la «Fiesta de Toscana». 

Los 19 firmantes del documento (18 obispos además del abad de Monte Oliveto Maggiore) no ocultan el hecho de que sobre la pena de muerte hay quien, incluso dentro de la comunidad cristiana, más o menos explícitamente se declara posibilista. 

A estas personas, los obispos de esta provincia foco de referencia del arte y del humanismo europeo, recuerdan que «el cristiano, por muy ofendido que pueda sentirse, no podrá nunca pedir la muerte para quien ha matado». 

Podrá en cambio «desear y también pedir a la autoridad pública una justa pena para quien se hace culpable de un reato, pero tal pena, para ser justa verdaderamente, no deberá nunca violar los derechos esenciales del reo, que sigue siendo una persona humana y que, en todo caso, tiene derecho a la supervivencia, con la esperanza de un futuro humanamente aceptable en el que sea capaz de resarcir al menos en parte el mal cometido». 

La pena de muerte, añade el documento, tiene sólo un «carácter vengativo», «es la única pena irreversible y no parece en ningún modo justificable». 

«No es un elemento de disuasión», continúan diciendo, al contrario «algunos estudios comparados revelan que tal pena parece constituir una incitación al homicidio, en cuanto que un Estado homicida puede constituir una justificación del homicidio privado». 

Pero los obispos toscanos van más allá afirmando que «la pena de muerte no es en sí una pena: es pena, en cambio, el período angustioso en el que el presunto reo espera la ejecución y a menudo también la macabra puesta en escena que la caracteriza; pocas otras realidades son tan inhumanas y deshumanizantes tanto para quien las sufre como para quien asiste a ellas». 

Por último, en sintonía con el «mea culpa» del Papa, los obispos toscanos admiten que «en los siglos pasados la Iglesia se ha encontrado a menudo ejerciendo un poder temporal, dejándose también implicar en una lógica social y jurídica tal vez en contraste con la letra y el espíritu del Evangelio». 

«Por este motivo, el Santo Padre ha pedido solemnemente perdón en el curso del actual Jubileo, y nosotros obispos de Toscana queremos asociarnos a esta petición de perdón, en la esperanza de que el próximo milenio pueda ver nuevas metas para una cada vez más auténtica convivencia humana», concluyen. 
 
 

PREGÀRIA PER LES VOCACIONS
(Desembre 2000)

Joan Pau II va publicar el 25 de Novembre el seu missatge amb motiu de la Jornada Mundial d'Oració per les Vocacions, que tindrà lloc el proper 6 de maig del 2001. 

Convido a tots a implorar amb mi al Senyor, perquè no faltin obrers als seus camps:

Pare sant: font perenne de l'existència i de l'amor, 
que en l'home vivent mostres l'esplendor de la teva glòria, 
i poses en el seu cor la llavor de la teva crida, 
fes que, ningú, per negligència nostra, ignori aquest do o el perdi, 
sinó que tots amb plena generositat, puguin caminar 
vers la realització del teu Amor. 

Senyor Jesús, que en el teu pelegrinatge pels camins de Palestina, 
has triat i cridat els teus apòstols i els has confiat la tasca 
de predicar l'Evangeli, pasturar els fidels, celebrar el culte diví, 
fes que avui no faltin a la teva Església 
nombrosos i sants Sacerdots, que portin a tothom 
els fruits de la teva mort i de la teva resurrecció. 

Esperit Sant: que santifiques l'Església 
amb el constant obsequi dels teus dons, 
insereix en el cor dels qui son cridats a la vida consagrada 
una íntima i forta passió pel Regne, 
per que amb un sí generós i incondicional, 
posin la seva existència al servei de l'Evangeli. 

Verge Santíssima, que sense dubtar 
t'has ofert a l'Omnipotent 
per l'actuació del seu designi de salvació, 
infon confiança al cor dels joves 
per que hi hagi sempre pastors zelosos, 
que guiïn al poble cristià pel camí de la vida, 
i ànimes consagrades que sàpiguen testimoniar 
en la castedat, en la pobresa i en l'obediència, 
la presència alliberadora del teu Fill ressuscitat. 
Amén. 

IOANNES PAULUS II